
No hacer trampa
que no es tarde
ni es de noche
tras los restos de la herida
más allá de la ventana del fracaso
aún van a nacer más lirios
y tiene que seguir la lluvia
mojando las piedras de la calle.
Las cartas son cuarenta
y una va pensando mientras juega
en no engañarse a sí misma
no hacer trampa en el
solitario
cotidiano.
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