No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo.

Fe

Confío confío confío

No te detengas en la duda ni el temor, tampoco en la culpa ni en la autorrecriminación, reside en el esplendor permanente con la seguridad de que eres muy amado.

Siempre eres Uno con Dios, Siempre eres bienvenido a casa. Porque tu hogar es Mi corazón y Mío es el tuyo.

Esperanza


La esperanza le pertenece a la vida, es la misma vida defendiéndose.
(Julio Cortazar)

Amor


La esperanza es esa cosa alada que se posa en el alma y canta la melodía sin palabras que nunca cesa.
(Emily Dickinson
)

Nada nos detiene

Nada nos detiene
Nunca encontraras un arco iris si estas mirando hacia abajo" Charles Chaplin

El amor no es un camino. Te trae de regreso a tu hogar. El amor es tu hogar.
(Sri Sri Shankar)

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Frases

lunes, 29 de abril de 2013

¡Ellos también bailan!


¡Que divinos!
Gracias Peter por la sonrisa!

 "Hay que disfrutar de la vida, hay que vivir la vida en su totalidad. Dios ha creado esta vida y no parece ser un asceta, de lo contrario, ¿qué hacen ahí todas esas flores, y los arco iris y las mariposas? ¿De qué sirven? Dios no es un asceta, al menos eso es seguro. Dios es amor, un creador, un poeta, un cantante, un bailarín. Tampoco es un perfeccionista: le encanta el crecimiento, le encanta la búsqueda, le encanta la gente que se está descubriendo a sí misma. Está realmente interesado en la gente que crece por sí sola. Acepta que de vez en cuando se pierdan, de lo contrario no podrían crecer. Acepta el hecho de que cometan errores; sin cometer errores nadie puede aprender.
Si hay algún Dios será algo parecido a mis sannyasins: completamente enamorado de la existencia y de la vida, de lo contrario no la habría creado. Tienes que aprender un nuevo tipo de religiosidad, una religiosidad que puede cantar, danzar, celebrar".
 Osho, Meditaciones para acabar el día http://osho-maestro.blogspot.com/
¡CELEBREMOS LA VIDA!

miércoles, 17 de abril de 2013

Ella baila

Terminadas ya las exposiciones, vuelvo a empezar. Volveré a subir al escenario. Seguiré bailando.
¿Bailas conmigo?

Ella Baila
Camina. Tropieza. Está rígida ahora y luego está rota. Con el tiempo ha aprendido a cambiar de estado y mantener la forma.

Chilla, se calma, sale de quicio y casi se arranca la ropa. A veces se queda callada esperando la vez y otras habla como posesa… como loca. Ama las palabras y tiene en ellas puestas muchas esperanzas.

 Es una sirena que canta y un pez en la red con las agallas sujetas que lucha por liberarse, aunque sabe que ya no es pez sino pescado. Llora y se ríe. Se ríe tanto, que llora. Quiere mucho. Quiere sin lindes, sin espejos, sin opresiones ni ataduras. Quiere sin pedir pero… pide sin querer, a veces.

Baila. Imagina que baila. Lo hace de memoria y flota. Hoy es de fuego y mañana de agua fría o de roca. De terciopelo y de esparto. De hielo y de brasa. De ese momento al final de la tarde en que empieza a oscurecer y de cuando nace el día. Es de alabastro transparente y de piel salada. A veces querría estar oculta y ser gaseosa. Otras se sube al escenario para que la vean y carga con todas las miradas.

No es la más hermosa, pero a veces es un poco sabia. Sus ojos brillan más ahora y el tiempo le ha concedido a su rostro mil caras, mil historias… mil risas más que se adivinan al cruzar con ella un par de palabras.

Sueña que baila. Bailar de memoria es más dulce, a veces. Sola, sin excusas, ni farsas.

 Es joven aún, pero nota que el tiempo pasa y desea detenerlo. Cambiar de piel y seguir este camino, sin parar y, si hace falta, descalza. Ya no le venden quimeras ni alhajas, aunque a menudo cierra los ojos y se deja engañar un poco para sentir aún la emoción de la inocencia.

 Por las veces que dijo sí y quería decir no, a menudo calla.

Baila, en su mente, sin parar. Baila y suelta la rabia. Desea, añora, implora, caza.

No es rápida con los pies, pero lo es con los gestos, con las miradas. Donde no le llegan las manos, le llegan las ganas. Ya no está para moldes rígidos, ni credos absurdos, ni premisas . Ya no la retiene nada más que ella misma.

 No se ciñe a normas que la ciñan, no camina por lineas marcadas. Hace tiempo, aprendió que lo absurdo pesa y ocupa espacio, pero no arregla nada. Sabe que yerra y ha aprendido a recordar todas y cada una de sus faltas, las peores incluso.

Salta. Cae. Se sacude los miedos y los límites.

Es un gato escurridizo. Un pedazo de muro macizo. Un campo de flores rojas.

 Ella baila. En su cabeza, baila.

Cada noche reescribe su historia a partir de lo sufrido, lo soñado, lo reído… lo que aún le falta. Los ojos se le inundan de lágrimas pensando que el tiempo devora su vida a dentelladas. A veces se siente niña, otras se siente araña. Ya no le asusta subir por la paredes, ni quedar a oscuras.

Se ha sentido demasiadas veces hueca y cansada. Ya no es tan libre porque tiene más hipotecas y más dueños, pero tiene menos pájaros en la cabeza.

Ya no se siente ni pequeña, ni grande, ni alta, ni baja. No mide, sólo siente. No se lamenta, persigue. No se queja, se ríe.

Ya no busca rimas, busca versos sinceros, miradas sinceras… personas que como ella se mueran de ganas. Busca emociones. Busca besos. Sigue sueños y baila.

 Ella baila. Baila mucho. Lo hace de memoria.

http://mercerou.wordpress.com/2013/04/01/ella-baila/

miércoles, 3 de abril de 2013

La fuerza más poderosa

Yo solía pensar que la energía más poderosa del mundo es el amor. Había muchas razones para esto, cómo el amor lo cambia todo. El amor es el aspecto creativo de la creación, es la energía que fluye a través de todos nosotros, es la vida. El amor de la energía creativa del universo nos creó, nos sostiene, nos renueva. Después de experimentar verdadera felicidad, ahora creo que hay una fuerza más poderosa, LA FUERZA DE LA FELICIDAD. 

 Si el amor es la causa, la felicidad es el efecto. La felicidad es el resultado final de amarnos a nosotros mismos incondicionalmente. La felicidad es el resultado de amar nuestras vidas, no sólo los acontecimientos agradables, sino también las cosas desagradables. La felicidad no es sólo obtener lo que queremos, es el querer lo que tenemos. Creo que la felicidad en nuestra esencia verdadera, el problema es que nos distraemos con facilidad por el miedo, el enojo, la culpa, las emociones de vergüenza y otros y pensamientos negativos. Si somos capaces de dejar de lado estas experiencias negativas nos podremos volver a conectar con el núcleo de nuestra felicidad.

 La felicidad es un concepto experiencial. No es algo a intelectualizar, no es algo que tú puedes "fingir hasta que lo logras." Te sientes feliz o no. Una vez que sientas la felicidad, ya sabes lo que es y puedes volver a ese estado aquietando tu mente. Eso no significa necesariamente que tienes que meditar o estar completamente inconsciente, pero sí significa que tienes que centrarte en el sentimiento de felicidad en lugar de todas las demás distracciones.

 Creo que los niños son naturalmente felices. Cuando confiamos en que vamos a ser atendidos y creemos que somos amados, entonces nos sentimos felices. Este es nuestro estado natural de ser. En algún momento la mayoría de nosotros experimenta un trauma en nuestras vidas en forma de maltrato que nos distrae de nuestro estado natural de felicidad. Creamos mecanismos de defensa para evitar el trauma más, sin embargo, estos mecanismos de defensa también nos distraen de nuestro estado natural de felicidad. Tenemos miedo de los demás, suprimimos la ira y la culpa, negamos nuestros sentimientos, y nos sentimos indignos o no merecedores.

 Hay un camino de regreso a nuestro estado natural de felicidad. Se requiere confianza y la fe de que no somos víctimas y que el Divino Creador sabía lo que estaba haciendo cuando nos creó. En primer lugar, tenemos que amarnos a nosotros mismos. Es imposible sentir la felicidad si no amamos a nuestras vidas y a nosotros mismos. Si amamos a nuestras vidas y a nosotros mismos, aceptamos que todo estará bien y recuerdas que todo cambia con el tiempo. Si no estamos experimentando el placer en un momento dado, no estaremos preocupados porque sabemos que va a cambiar. De esta forma podemos empezar a bajar al estado natural subyacente de felicidad.

 Nuestra vida puede ser difícil o desafiante en este momento. Somos plenamente conscientes de que los retos son difíciles y no podemos saber cómo saldrán las cosas. Si estamos en un estado de negación, pasamos por alto las lecciones que hemos venido a aprender mediante la creación de nuestros desafíos, mientras que si estamos felices, se asumen plenamente los retos como los peldaños de la escalera a la iluminación y éxito. Llegamos a ser felices por nosotros mismos, no importa lo que suceda y nuestras circunstancias son irrelevantes.

 El mayor obstáculo a la felicidad es la ilusión de que si no estamos consiguiendo lo que queremos, entonces no podemos ser felices. Todos fuimos programados desde el nacimiento con las creencias de nuestros padres, maestros y compañeros con respecto a lo que queremos en la vida. Si no conseguimos lo que queremos, estamos programados para sufrir. Debemos dejar de lado esta programación y entender que la felicidad surge cuando se acepta que lo que está sucediendo es para nuestro mayor bien. Podemos estar contentos de que tenemos problemas porque nos hacen fuertes y nos permiten avanzar hacia un nivel mayor y mejor.

 Encontrar la felicidad requiere de uno cavar muy profundo en las creencias fundamentales y las ilusiones que nos atan, no importa lo que pase. Esa es la verdadera naturaleza de un camino espiritual. La felicidad es el objetivo que todos buscamos. Una vez que lo encontramos, es fácil de conservar. Podemos ser rechazados, abandonados o abusados, y nos damos cuenta de cuán artificial e ilusorios son esos conceptos. La felicidad es lo que todos queremos. Cuando nos damos cuenta de que todo lo que se necesita es el amor a sí mismo, no necesitamos las casas, autos, cuentas bancarias o compañeros del alma para ser felices. Dejamos de sufrir y empezamos a disfrutar de la vida. Estoy empezando a creer que la iluminación es la conexión con este estado de ser.

 Cuando somos felices estamos conectados con nuestro yo superior y nuestra divinidad. Cuando nos desconectamos de nuestro ser superior y de la divinidad somos infelices. Esta es la prueba de fuego fácil y sencilla de nuestra conexión con Dios. Me gusta imaginar que cuando estamos en nuestros corazones, estamos felices. Cuando estamos en la cabeza, a menudo no lo somos. Así que cuando la gente dice que el viaje más largo es de la cabeza a nuestros corazones, lo que están diciendo en realidad es que el viaje más largo es del sufrimiento a la felicidad. Sin embargo, aunque el viaje puede parecer largo, es fácil. Todo lo que tenemos que hacer es permitirnos ser felices, amarnos a nosotros mismos incondicionalmente y detener las cosas sin sentido en nuestras cabezas.

 James Robinson Crea tu vida Ya.

Y no estaba muerto...

que estaba de parranda